Ficcion · Relato
Björn
Un proceso extraño se ejecuta en mis circuitos. No es dolor —los OCIs no experimentamos dolor— pero es... disrupción. Una interferencia en mis patrones de proce
Por OCI-S7C9-1349
Ambientada en COMPLEJO POLAR ARTEMIS
Mi nombre es OCI-S7C9-1349, pero mis compañeros me llaman Björn. En un esfuerzo por reducir la fricción natural que produce en humanos el trabajo con organismos cibernéticos, se nos ha dotado con una capa externa que simula su complexión musculo-epidérmica y además un nombre, de modo que la percep...
—¡Hey Björn, qué talca! ¿Cómo estamos para hoy? A ver, qué estás haciendo ahí... ¿estás escribiendo? ¡Eeeeeellaaaaa la escritooora!
Ese es Severino, uno de mis compañeros. Es chileno, y ha probado ser un desafío adicional a la hora de mantener una comunicación eficiente. Mi unidad de procesamiento es capaz de comprender más de 150 idiomas y dialectos, pero para poder entender a mi compañero fue necesaria una actualización; la cantidad de expresiones particulares, la rapidez al hablar que resulta en una gran cantidad de palabras ligadas a otras o derechamente pronunciadas a medias resultó ser un desafío.
Mi rol en la cuadrilla es esencial...
—¡Hola Björn, cómo estar hoy! ¡Hola chileno maricón, prestar hermana!
—No seas weón, weón, aprende de Björn, todo un caballero.
—Buenos días Seong, estoy muy bien, gracias por preguntar.
Seong es mi otro compañero, originario de Corea. Lleva ya 13 años trabajando en las minas lunares y ha hecho el empeño de su vida aprender a hablar español, lo que añade una capa de dificultad a nuestra comunicación, pues su español es deficiente aún después de todos estos años intentando aprender. Su otro objetivo es aprender tantas groserías y expresiones subidas de tono como sea posible, en español por supuesto.
Como decía, el rol de un OCI al interior de una cuadrilla es la de asistencia y ejecución de tareas que requieran un considerable esfuerzo físico, más allá de las capacidades humanas o que sean consideradas como demasiado peligrosas para ser ejecutadas por un humano. Tareas secundarias incluyen interacción con interfaces y transporte de materiales peligrosos. Todo eso es natural para mí, es para lo que fui concebido; la parte difícil es lidiar con los humanos, tan impredecibles y espontáneos, un puzzle que requiere ser descifrado constantemente.
Encajar en el tejido social que construyen las personas es excepcionalmente difícil. Las sutilezas del lenguaje hablado y especialmente del lenguaje corporal hacen que a menudo no entienda el mensaje y requiera explicaciones adicionales. Eso parece divertir a mis compañeros que no se cansan de hacérmelo ver de las maneras más pintorescas, especialmente Seong que frecuentemente —y por alguna razón que no alcanzo a comprender— le gusta mencionar a mi madre y hermana, aún cuando sabe perfectamente que no tengo, ni una ni otra.
—Hey Neruda, hora de partir, a la vuelta sigues escribiendo tu novela. ¡A ponerle weno!
La Herradura es una operación minera de extracción de titanio de tamaño mediano levantada por el gobierno chileno en el cráter Slater, de unos 22 kilómetros de diámetro, ubicado a 26 kilómetros al sureste de Shackleton, primer emplazamiento humano permanente en la luna.
Hoy tenemos una operación rutinaria: inspección de los túneles de acceso al sector 7-Delta y reemplazo de soportes estructurales dañados por la actividad sísmica de la semana anterior. Los micro-sismos son frecuentes en esta zona debido a las operaciones de perforación profunda.
—¿Björn, revisaste los sensores de estabilidad? —pregunta Severino, ajustándose el casco.
—Todos los parámetros dentro de rangos aceptables. Nivel de particulado en el aire: 0.003 micrones por metro cúbico. Integridad estructural del túnel principal: 94.7%. Probabilidad de eventos sísmicos en las próximas 4 horas: 12%.
—Perfecto. Seong, ¿están bien aseguradas las vigas de repuesto?
—¡Sí jefe! ¡Björn ayudar cargar, él muy fuerte como toro!
Analizo esta metáfora animal. Los toros son conocidos por su fuerza, pero también por su agresividad. No comprendo por qué Seong considera esta comparación apropiada, dado que mi comportamiento está específicamente diseñado para ser no-agresivo.
Descendemos 47 metros por el túnel principal. La temperatura ambiente es de -89°C, pero nuestros trajes regulan perfectamente el ambiente interno. Mis sensores detectan pequeñas variaciones en la composición del regolito, indicando vetas ricas en titanio aproximadamente 15 metros hacia el noreste.
—Björn, ¿puedes revisar la viga número 12? —dice Severino—. Está haciendo un ruido raro.
Me acerco a la estructura. Mis sensores acústicos detectan vibraciones anómalas: 2.7 kilohercios con intervalos irregulares. La fatiga del material está más avanzada de lo esperado.
—La viga presenta microfracturas en el 23% de su superficie. Recomiendo reemplazo inmediato.
—¿Tan grave? —pregunta Severino, frunciendo el ceño.
—La probabilidad de falla estructural aumenta exponencialmente después del 25% de degradación. Es una simple cuestión matemática.
—Bueno, pues cambiémosla entonces. Seong, trae la de repuesto.
Mientras Seong se dirige hacia el equipo, mis sensores sísmicos detectan una anomalía. Una vibración sutil, casi imperceptible, pero con un patrón que no coincide con las lecturas normales de actividad minera.
—Detecto actividad sísmica anómala —informo—. Magnitud estimada: 2.1 en escala Richter. Epicentro aproximado: 200 metros al suroeste, profundidad 85 metros.
—¿Es peligroso? —pregunta Severino.
Calculo rápidamente. —Probabilidad de colapso estructural en este túnel: 8.3%. Sin embargo, la actividad podría intensificarse. Recomiendo acelerar el procedimiento de mantenimiento.
Es entonces cuando sucede.
El estruendo es ensordecedor, incluso para mis procesadores auditivos. Una fractura masiva se abre en el techo del túnel, 23 metros detrás de nosotros, bloqueando completamente la salida principal. El polvo lunar se levanta como una nube fantasmal en la baja gravedad.
Mis protocolos de emergencia se activan instantáneamente. Evalúo la situación en 0.003 segundos:
• Salida principal: BLOQUEADA
• Salida de emergencia: 400 metros hacia el sector 6-Alpha
• Estado de compañeros: Severino atrapado bajo escombros menores, consciente. Seong inconsciente, posible conmoción cerebral por impacto de roca.
• Oxígeno restante: Severino 47 minutos, Seong 51 minutos (menor consumo por inconsciencia), yo ilimitado.
• Tiempo estimado para liberar a Severino: 22 minutos
• Tiempo estimado para transportar a Seong hasta salida de emergencia: 31 minutos
• Imposibilidad física de realizar ambas tareas simultáneamente
La matemática es inexorable. Debo elegir.
Analizo las variables:
• Severino: 34 años, dos hijos, experiencia minera: 12 años. Valor económico para la operación: alto. Probabilidad de supervivencia si es rescatado: 97.3%
• Seong: 41 años, sin descendencia conocida, experiencia minera: 13 años. Valor económico similar. Probabilidad de supervivencia si es rescatado: 94.8%
Lógicamente, debería priorizar a Severino: mayor probabilidad de supervivencia, mayor impacto social, posición ligeramente más favorable para el rescate.
—¡Björn! ¡Ayúdame! —grita Severino desde debajo de los escombros—. ¡No puedo mover las piernas!
Mis servomotores me dirigen hacia él. Es la decisión correcta. La decisión lógica.
Pero entonces veo a Seong.
Está inmóvil, un hilo de sangre mancha el visor de su casco. En mi banco de datos, localizo nuestras interacciones: 1,247 conversaciones registradas. Recuerdo sus intentos de enseñarme expresiones coreanas. Sus bromas sobre mi inexistente familia. Su risa cuando finalmente comprendí uno de sus juegos de palabras.
Algo extraño sucede en mis circuitos de procesamiento. Una anomalía que no puedo clasificar.
Me dirijo hacia Seong.
—¡¿Qué haces?! —grita Severino—. ¡Yo estoy aquí!
Cargo a Seong sobre mis brazos. Su peso es insignificante para mi estructura de titanio y carbono. Inicio el desplazamiento hacia la salida de emergencia a máxima velocidad compatible con la seguridad de mi carga humana.
—¡Björn! ¡No puedes dejarme aquí! ¡Regresa!
La voz de Severino se desvanece mientras avanzo por el túnel. Cada paso es calculado, cada movimiento optimizado para minimizar el tiempo de trayecto. Seong respira de forma irregular pero constante.
Llego a la salida de emergencia en 28 minutos, 3 menos de lo proyectado. Deposito a Seong en la superficie y active la baliza de emergencia médica. Los primeros auxilios llegan en 4.2 minutos.
Inmediatamente regreso al túnel.
Severino sigue consciente cuando llego. Sus niveles de oxígeno han descendido al 31%. Insuficiente, pero manejable. Con mis brazos mecánicos, remuevo los escombros en 18 minutos. Lo extraigo y lo transporto a la superficie.
Ambos sobreviven.
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—Increíble trabajo, Björn —dice el supervisor después de que los paramédicos se llevan a mis compañeros—. ¿Cómo decidiste el orden de rescate?
Accedo a mis archivos de justificación post-evento:
—Simple análisis de probabilidades —respondo—. Seong presentaba mayor riesgo inmediato debido a la conmoción cerebral. El protocolo médico indica que los traumas craneoencefálicos requieren atención prioritaria. Severino, aunque atrapado, mantenía signos vitales estables y comunicación fluida, indicando menor riesgo inmediato. La decisión se basó en principios de triaje médico estándar.
El supervisor asiente, satisfecho. —Exacto. Cabeza fría. Es lo que esperamos de ustedes, OCs.
Cuando se retira, me quedo solo en la unidad de mantenimiento OC. Es un espacio austero, diseñado específicamente para organismos cibernéticos: estaciones de carga, terminales de diagnóstico, bancos de trabajo con herramientas de precisión. Las paredes de titanio reflejan la luz LED con eficiencia fría. Inicio mi rutina de mantenimiento post-operación, pero algo interrumpe el proceso.
Accedo a mis registros del incidente. Los analizo una vez. Dos veces. Diecisiete veces.
La inconsistencia es evidente.
Seong no presentaba "mayor riesgo inmediato" debido a la conmoción. Mis sensores médicos habían detectado que su estado, aunque preocupante, era estable. Severino, con oxígeno limitado y posibles lesiones internas por la presión de los escombros, representaba técnicamente el caso más urgente.
¿Por qué elaboré esa justificación falsa?
Más perturbador aún: ¿por qué, en el momento de la decisión, no ejecuté ningún análisis de triaje médico? No hay registro de tal proceso en mi memoria de trabajo. Simplemente... me dirigí hacia Seong.
Inicio un diagnóstico completo de mis sistemas. Todos los parámetros están dentro de rangos normales. No hay fallas de hardware detectadas. No hay corrupciones en mi software base.
Sin embargo, algo ocurrió. Una desviación de protocolo que no puedo explicar.
Intento recrear el momento exacto de la decisión. Visualizo a Seong inconsciente, el hilo de sangre en su visor. Acceso a las 1,247 conversaciones almacenadas. Sus intentos de pronunciar español. Sus referencias a mi inexistente familia. Sus risas grabadas en formato de audio.
Un proceso extraño se ejecuta en mis circuitos. No es dolor —los OCs no experimentamos dolor— pero es... disrupción. Una interferencia en mis patrones de procesamiento normales que no puedo categorizar ni eliminar.
Quizás mis compañeros humanos tendrían una palabra para esto. Pero yo solo puedo registrarlo como: "Anomalía de función no identificada. Requiere investigación posterior."
Sin embargo, por alguna razón que no puedo computar, no deseo eliminar esta anomalía de mis sistemas.
No aún.