Ficcion · Serial

El Horizonte de la noche - p1

Un miembro de servicio de seguridad lunar y un geologo quedan abandonados en la mitad de oceanus proceallarum en un misión de investigación rutinaria. la única

Por Luke Morgan

Ambientada en OCULUS PRIME

- Hey, doble G-

- Hu hum..-

- ¿No habías enviado un drone a Copernicus 16?

- hum.. si, gracias. –

Molly se le quedó mirando, nada sorprendida de que Leonardo le haya contestado de manera automática, otra vez. Admiraba -y hasta envidiaba, aunque no le gustase reconocerlo- que el tipo fuera capaz de concentrarse de la manera en que lo hacía, pero era odioso en extremo cuando se trataba de mantener una conversación. – ¡HEY! - esta vez le arrojó un papel amuñado para máximo efecto.

-¿Qué? Oh disculpa, estaba concentrado en esta muestra, es que tiene una inusual concentración de limenita y piroxeno, considerando el punto de extracción. ¿Qué me decías?

-Te estaba preguntando por el drone de copernicus 16, ¿no enviaste uno más temprano?

-Si, se supone que iba a mapear el interior; al parecer quieren levantar nuevas instalaciones, algo relacionado con una refinería de combustible, aunque si me preguntas a mi todas esas deberían estar allá en arist..-

-si si ya ya, escúchame: no hay señales del drone.

-¿Cómo? A ver – Leonardo tomo sus gafas, pulso la esquina superior derecha para traer la señal de video del drone. Nada. Dejó las gafas a un lado y comenzó a revisar su terminal; la aeronave había dejado de transmitir información 25 minutos atrás y por supuesto el no lo había notado; tuvo que venir a Molly a decírselo. Maldita sea, mas vivito Leo, más vivito.

-Bien, ¿y que vas a a hacer? No puedes mandar un drone a buscar un drone, y tampoco lo puedes dejar abandonado ahí, estamos a horas de que empiece el ciclo noche y para cuando volvamos al ciclo día la máquina podría estar irrecuperable. Parece que alguien tendrá que hacer un pequeño viaje a la superficie… - Molly parecía divertida con toda la situación, y se estaba vengando por todas esas veces que Leo la dejó hablando sola mientras se perdía en sus pensamientos.

Leonardo no parecía compartir el estado de ánimo de Molly, pero se daba cuenta de que no le quedaba más remedio que partir a buscar el dichoso aparato. Ya que iba a salir, aprovecharía de recoger muestras desde C16, y si alcanzaba el tiempo de regreso quería pasar por C12. Ya se sentía mejor.

Una vez autorizada y coordinada la operación leo comenzó a prepararse. No era que tuviese miedo de salir a la superficie, pero todo eso de colocarse un traje especial le hacía ponerse ansioso. No era el más atlético -en realidad, era derechamente obeso- así que calzarse el equipo, el sistema de respiración, el casco, los guanteletes…digamos que no era su excursión favorita.

Estaba en eso cuando se abrió la compuerta y en el umbral aparece un hombre que parecía rondar la cincuentena, cabello corto, ceño fruncido. Que me registren si este no es militar pensó Leo mientras continuaba en sus empeños por calzarse el traje. – Hola, ¿le puedo ayudar?

El sujeto terminó de entrar en la habitación, carraspeó, se puso firme y fijando la vista en un punto que parecía estar mucho más allá de la pared de la habitación, comenzó: - Buen día. Mi nombre es Oswald Currey, y seré el oficial a cargo de su seguridad en la operación de recuperación del día de hoy-

-¡Perfecto! – Leo tuvo que reprimir una sonrisa viendo al oficial tan envarado y formal. -Como prefiere que le llame, ¿Os, Oswald?

-Prefiero Mr. Currey si no es problema.

-O-K Mister Currey será. - Adiós camaradería. - Cuénteme entonces, cual es nuestro itinerario para el día de hoy.

- Bien: Nuestro ETD está fijado para una hora más, desde el puerto de salida en C1. El tiempo estimado de tránsito hacia C16 es de 22 minutos con un margen de error de 3 minutos. Tenemos 2.5 horas para completar la misión y retornar a la estación. –

- Hum, yo estaba pensando pasar por C12 en nuestro camino de regreso. ¿Sería eso po..-

-Negativo. La TL está a solo unas horas de alcanzarnos y no nos da tiempo para misiones anexas.

-¿La TL? – Leonardo odiaba todos esos acrónimos que tanto les gustaban a los gringos, hacían todo tan complicado de entender…

- Terminator Line señor Gomez, la línea en constante movimiento que señala la división entre día y noche sobre la superficie lunar. Tenemos alrededor de 6 horas a partir de ahora antes de que la TL nos alcance. Una vez en la sombra no seremos capaces de ver más allá de nuestra nariz, y transitar por la superficie irregular de Copernicus en esas condiciones es, por lo menos, arriesgado. Eso sin mencionar los -180° de temperatura a los que estaríamos sometidos, o la rad…-

-Ya, si entendí no se preocupe; noche mala, Copernicus malo. – Leo estaba fastidiado, pero tampoco era estúpido: si había algo que no quería era quedarse con el clon del Sargento Hartman, en la superficie y en medio de la noche lunar. C12 tendría que esperar.

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Ya en el puerto de C1, Leo y Mr currey se estaban acomodando en el rover y finalizando el chequeo cuando el intercom chacharrea y se escucha una voz femenina: - hola guapo, que sexy te ves de astronauta – Leo giro la cabeza hacia arriba, donde estaba la consola de control y cruzó la vista con Molly, que venía a despedirlo. Parecía encontrar todo la mar de divertido.

- Ja-ja, muy gracioso- bufó Leo, mortificado por tener que vestir ese traje que lo hacía sentir como una salchicha gris con blanco. -Ya te quisiera ver a ti aquí, a punto de arriesgar tu vida en el nombre de la ciencia y el progreso humano-

- Ay por favor, no seas melodramático; vas a estar un par de horas afuera y ya está. Ni que estuvieras viajando a Farview- bromeó Molly. La verdad es que, si estaba algo preocupada por su regordete amigo, pero no quería meterle ideas raras en la cabeza.

-En fin, espero algún tipo de recompensa por mi heroísmo a la vuelta. Una cena estaría bien. – aventuró Leo, tal vez podía obtener algo más de esa salida forzada.

-Ok bruce Willis, ve a recuperar ese drone por el bien de la humanidad y de tu trasero- Después, más seria, agrego: -hey doble G, ¿cuídate ok? Nos vemos a la vuelta.

- tranquila; me portaré bien y mi amigo íntimo el señor Mr Currey se encargará de que sobreviva. – Currey se limitó a mirarlo mientras la esclusa se abría y el rover se ponía en movimiento.

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Tal y como adelantó Mr Currey, les tomo exactos 23 minutos recorrer los poco más de 21 kilómetros que los separaban de Copernicus 16. La fosa, de unos 80 metros de diámetro permitía el acceso a uno de los tantos túneles de lava, los cuales habían permitido el desarrollo de la mayoría de las estaciones y asentamientos lunares. La información que manejaban de esta es que caía en un ángulo de casi 90° por espacio de 300 metros para luego abrirse hacia el oeste. La información concreta respecto de la extensión y elevación específicos del tubo era lo que el drone había venido a recolectar. Y ahora estaban rescatando el drone.

Tan pronto estuvieron en posición Leo saco del rover una maleta que tenía en su interior un pequeño drone de reconocimiento de aproximadamente 20 cms de longitud. Volvió a donde estaba Mr currey, dejó el vehículo en el suelo, comenzó a mover sus manos y de inmediato los pequeños motores se activaron, permitiendo que se introdujera por la fosa en busca de su hermano mayor perdido.

Casi de inmediato Mr Currey se giró hacia Leo, que maniobraba el drone ocupando sus guanteletes hápticos en conjunción con la pantalla proyectada en el interior de su casco. Parecía fastidiado.

-Oiga señor Gomez, ¿cómo es que no podía venir una de estas máquinas a recoger el drone perdido? Hubiese sido todo más sencillo y nos hubiese evitado la salida.

- Bien, este es el problema: estos drones no están equipados para labores de recuperación, ni siquiera fueron pensados para eso; sólo observación y recolección de datos. Los que si tienen esas capacidades están destinados a otras tareas, como el transporte de materiales, carga, combustibles, ese tipo de cosas. Y por supuesto, como en todas partes, cuando hay dinero de por medio las prioridades son otras. Créame que no iban a desviar recursos sólo para recuperar un estúpido drone de altimetría y mediciones de campo. Piense usted que, si bien estos pequeños vehículos -como los drones y el rover que nos trajo hasta acá- se mueven con motores eléctricos potenciados por celdas de hidrógeno o paneles solares de triple densidad, los grandes vehículos ocupan motores Helicon o VASIMR, y mover esos bebes no es barato. Ahí tiene, ahora déjeme trabajar que no queremos estar aquí cuando llegue la TL, ¿no es verdad?

Resignado, Currey dejó tranquilo a Leo. La mención de Gómez de la TL hizo que se concentrara en cosas más prácticas. Caminó en dirección al rover mientras observaba el horizonte hacia el oeste: hacia rato que la Penumbra se había hecho presente en el valle de Copernicus, y las elevaciones centrales se recortaban contra la negrura espacial. Currey no podía evitar la ansiedad al contemplar la idea estar cercado por ambos lados: desde el este, la TL avanzaba cubriendo toda la superficie lunar, y desde el oeste las sombras al interior de gran cráter hacían lo propio. Dada la ubicación de la estación, ambas sombras confluirían como una tenaza, sumiendo en la oscuridad al complejo por los siguientes 14 días.

Sentado en la parte trasera del rover, se dedicó a revisar las cifras: Niveles de radiación: 0.3 miliSievert, ok; tanques de oxígeno: 87% y 84% respectivamente, ok; celdas de hidrógeno: 66%, perfecto. Todo parecía estar dentro de los parámetros, ahora sólo faltaba encontrar el chisme y regresar a la estación.

-¡Hey, Mr Currey! ¡Objetivo identificado! – se escuchó a Leo a través del intercom. -Deme una mano, ¿quiere? Necesito de su asistencia para recuperar la nave.

- No hay problema, dígame que debo hacer.

-El rover tiene en su parte delantera un huinche eléctrico monofásico, manejado desde el panel de control central, justo entre ambos asientos. ¿Lo ve? Perfecto. Active los comandos hápticos de sus guanteletes si le resulta más sencillo así. Bien, ahora, en el menú central busque la opción HEM, y una vez ahí simplemente mueva la opción hacia la derecha. Parece un botón que se mueve, debe quedar color verde. ¿Lo tiene?

- Afirmativo Señor Gomez, función HEM activada.

-¡Excelente Mr Currey! Quién lo diría, hacemos un gran equipo – concluyó Leo, aliviado de poder contar con el militar. – Ahora no se preocupe, yo sigo desde acá.

- ¿Y cómo funciona este sistema HEM? – quiso saber Currey; si ya estaba ahí más le valía aprender una cosa o dos en caso de que le tocara salir nuevamente en el futuro.

-Oh, es sencillo en realidad: Nuestro pequeño amigo drone junior, al ubicar el objetivo fija sus coordenadas. Yo ingreso esas coordenadas en el sistema y ¡voila! El huinche empieza a bajar en busca de su presa. Una vez en posición, activa un potente magneto ubicado en el extremo opuesto que se adhiere a la superficie que desea levantar o recuperar. ¡Ah! Hablando del rey de Roma… el magneto ya está ubicado y listo para subir a nuestro amiguito. Ahora, ¡a tirar!

Currey se había acercado al borde de la fosa para observar la maniobra mientras Leo le explicaba, curioso respecto de cómo se iba a desarrollar la tarea de recuperación. No se había alejado 10 metros del rover cuando por el rabillo del ojo le pareció ver que el vehículo se estaba moviendo en dirección a la fosa. Rápidamente miro a Gomez, pero este no se había percatado, concentrado como estaba en el proceso de recuperación del drone. Cuando se volvió hacia el vehículo era evidente que se dirigía hacia ese despeñadero que era la fosa. Tan rápido como pudo corrió hacia el vehículo con la intención de detenerlo, pero este ya había cogido momentum y no se detenía. – ¡GOMEZ!, ¡EL ROVER, VA A CAER!

Leo dio un salto cuando escuchó el grito de Mr Currey en su oído. Cuando levantó la vista en dirección al militar le pareció estar dentro de una pesadilla: El rover se dirigía lenta pero inexorablemente hacia el precipicio, y Mr. Currey saltaba al asiento del conductor para detenerlo. Excepto que no se detenía.

-no, no NO, NO… ¡MR CURREY, EL PANEL, ¡VEA EL PANEL DE CONTROL! Busque la opción ¡ANCLAJE! - Leo abandonó lo que estaba haciendo y comenzó a correr frenéticamente en dirección al rover, que seguía en su carrera hacia el abismo. Mientras tanto Currey batallaba con el panel, hasta que dio con la opción que Leo le había indicado. Quedaban pocos segundos para evitar el desastre.

- ¡Lo encontré! ¿Ahora que, lo activo? Esta desactivado. ¡RAPIDO GOMEZ, SE NOS ACABA EL TIEMPO!-

- si, ¡actívelo, actívelo! luego presione automático y luego iniciar, ¡INICIAR!

Currey hizo lo que pudo, pero no fue suficiente; antes de que pudiera iniciar la secuencia de anclaje tuvo que saltar para evitar despeñarse junto al rover, que ahora se encontraba en caída libre por la fosa C16.